Un intenso debate que tuvo entre sus ejes la interna política del Frente de Todos, se dio ayer por la tarde en la Universidad de Quilmes. En lo que se planteó como el primer Plenario del Pensamiento Nacional y Popular, y con un cierre reflexivo y a la vez enfático sobre los tiempos que corren, a cargo de Máximo Kirchner, el encuentro, que rindió homenaje a la figura referencial de Horacio González --un "militante crítico" que portaba la memoria de la "nación insurgente" recordó María Pía López--, reunió a los cuadros intelectuales del kirchnerismo, docentes, trabajadores de los medios y la cultura, alineados a un lado y a otro de la interna, varios de los cuales reportaban en el emblemático colectivo Carta Abierta. 

La actividad no escapó al cimbronazo que provocó la denuncia de la vicepresidenta Cristina Kirchner sobre las operaciones de prensa en su contra y el pedido de renuncia al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Al respecto, el diputado nacional recordó "la cantidad de compañeros perseguidos, encarcelados, que fueron al frente" durante el gobierno de Cambiemos y, apuntado al ministro saliente, señaló que "algunas personas que no muestran su voz en los off, terminaron haciendo mucho daño".

Ante la necesidad de construir consenso y definir una agenda "solidaria y humanitaria" de cara a 2023, las exposiciones --moderadas por el sociólogo Flavio Rapisardi--, determinaron las situaciones críticas que hoy horadan la relación "gobierno y pueblo". Entre la política económica y los embates de la derecha en sus múltiples facetas, la correlación de fuerzas quedó planteada como central en la escena cuando Máximo Kirchner comenzó a hablar. Sin embargo, el diputado osó recurrir a una imagen histórica e innegable para contestar: "¿Que hubieran hecho las Madres y Abuelas de plaza de Mayo si se ponían a pensar en la correlación de fuerzas?" No les importó, fueron, estuvieron, generaron consenso, y eso sedimentó en una idea que hoy nos define como sociedad".

Esto sintetizó el recorrido que durante la tarde hilvanó la idea de unidad como línea de acción y no como deseo abstracto. La potestad del concepto de "libertad" hoy cooptado por la derecha. La evaluación de las derechas y de los modos "desbocados" que exponen en los medios concentrados o en ámbitos judiciales. La necesidad de movilizar para "dar la pelea" aún en las batallas "donde todo parece perdido". Y la certeza sobre lo imperioso de "redistribuir la riqueza" para salir del atolladero económico que deja por caso a la mitad de la población infantil bajo la línea de pobreza, se convirtieron en los hilos conductores de la conversación.

La renuncia de Matías Kulfas se filtró en medio del debate y fue Ricardo Forster quien lo expuso: "Todos nos hemos enterado de esto por los mensajes en nuestros celulares". Sobre la salida del funcionario, Máximo Kirchner consideró que "muchos de los que no muestran sus voces --en referencia al ministro saliente-- son los mismos que no aparecieron durante el macrismo". Y, en ese sentido, aseguró que “algunos que no muestran su voz con los off le terminaron haciendo mucho daño” al Gobierno, y recordó: "Cuando tomé la decisión de dejar la conducción del bloque, nadie se enteró, hasta que se enteraron las personas que se tenía que enterar. Nada. No hubo un solo off, ni un solo trascendido".

Sobre la redistribución de los ingresos, principal crítica a la gestión económica, fue Roberto Salvarezza quien abrió la discusión al plantear que "no es algo que va a llegar, es algo que tenemos que hacer" marcó. "Porque no es algo que se va a dar naturalmente, hay que disputar eso, porque no es cierto que derrama" añadió el ex ministro de Ciencia y Tecnología. A lo que Boudou sumó la necesidad de "expandir el campo de lo posible y dar las batallas", cuando lo que está en juego es una puja de poder y no "quedarnos en cuestiones personales". Hay que "dar las batallas aunque las perdamos, porque sabemos que nos vamos a levantar", aseguró Boudou.

"Dependemos de nosotros mismos", contestó Alejandro Grimson sobre el proceso redistributivo "a favor de los sectores populares", para rematar con la consigna "a la deuda que la paguen los que la fugaron". Y convocó a recuperar la calle, en defensa de esa idea de libertad "que no puede darse sin igualdad". Porque "el poder fáctico es eso lo que disputa" reflexionó. Desde otro extremo del salón, Delfina Rossi afirmaba: "Hay desánimo en la calle, los jóvenes se acercan a Milei, necesitamos una agenda económica más clara" sostuvo la economista.

Ante la disputa expresada en palabras, Rinesi optó por la síntesis: "Las conversaciones empiezan a darse --apuntó-- pero no hay que quedarse en lo que puedan decirse Cristina y Alberto, tenemos que abrirla a una conversación mayor. Hay que incorporar a la mesa al movimiento obrero organizado, a los movimientos sociales, a los movimientos de trabajadoras y trabajadores desocupados". 

Los aplausos cerrados confirmaban que el auditorio acordaba en la propuesta. El imaginario de un consenso mayor se manifestaba en sus palabras. Y la necesidad de incorporar, a la mesa del consenso "a quienes hoy no pueden comprar el pan, y no están en twitter ni usan instagram" subrayó la titular de Conabip María del Carmen Bianchi.

No casualmente, cuando Máximo Kirchner tomó la palabra, lo hizo recordando la construcción inicial del Frente de Todos. "Esa arquitectura frentista fue muy trabajosa, pero buscábamos ir uniendo, porque teníamos la clara caracterización de lo que haría el macrismo" explicó. 

Para referirse luego a "la responsabilidad de poder construir una opción política" que pueda "ser competitiva". El diputado, quien dejó de presidir la bancada de la coalición en la cámara baja "cuando tuve diferencias con el resultado de la negociación con el Fondo Monetario, y lo dije, di la cara" -- expresó--, convocó a la difícil tarea de incluir. "Excluir es fácil, lo difícil es incluir" sostuvo.

Tras la idea de "generar una gran masa crítica" para atravesar este proceso, retomó la experiencia de gobernar en pandemia. Revalorizó la gestión: "Como gobierno respondimos de manera correcta, no perfecta, pero sí correcta" afirmó. Para dedicarle luego un sentido agradecimiento a quienes desde los vacunatorios, desde los hospitales, desde los comedores populares "entregaron incluso sus vidas para que pudiéramos hacerlo". 

Rescató la contribución que hizo el gobierno "que fue solidario con los que tienen y con los que no tienen", en el segundo caso a través del IFE, detalló, pero hizo énfasis en los trabajadores que dejaron de ganar un porcentaje de sus sueldos "para ayudar al país". Porque "no quieren ser invisibles" explicó, recuperando una frase que escuchó decir a un joven por TV, en ocasión de la muerte de Hugo Chávez.

"No queremos volver a ser invisibles" había dicho ese joven. Y hoy, Máximo Kirchner lo traía al ruedo como el retrato de quienes quedan excluidos en el reparto de sueños, o de oportunidades. "No puede ser que pensemos en una aplicación para controlar los precios, cuando en muchos lugares del país todavía no hay conectividad, y muchos , no tienen celular" se admiraba. 

El humor intercedió varias veces en la larga hora de exposición que el diputado, hijo de dos presidentes, y referente de La Cámpora le dedicó a este plenario. Hubo anécdotas familiares, hubo recuerdos con Néstor y también con Cristina en relación a sus gobiernos. "Pero ellos no lo hicieron solos" remarcó Máximo, al hablar de los gobiernos de sus padres. "Una persona sola no puede cambiar el curso de las cosas", afirmó.

Victor Hugo Morales, Alejandro Grimson, Eduardo Rinesi, Amado Boudou, Mayra Mendoza, María del Carmen Bianchi, Alicia Entel, Florencia Saintout, Cinthya García, Rubén Dri, figuraban entre los más de 60 oradores anotados para tomar la palabra y reflexionar sobre el pasado, presente y futuro del país. Algunos pudieron hacerlo, pero la tarde se hizo corta para tamaña discusión.