El escalador profesional Alex Honnold lidera la primera ascensión por la ciencia a uno de los acantilados marinos más altos del Ártico. Él, junto a Mikey Shaefer y Hanzel Findlay, colaboran con Heidi Sevestre, una glacióloga francesa que trabaja en el Programa de Vigilancia y Evaluación del Ártico, a acceder a los glaciares más remotos, así como al casquete de hielo de Renland, situado en una meseta de alta montaña cerca de ­Scoresby Sound.

Los científicos especularon con la posibilidad de que este glaciar particular sea menos sensible al cambio climático debido a su altitud, pero carecen de datos actuales a nivel del suelo para apoyar esta teoría. En esta línea, Sevestre manifestó que “el este de Groenlandia es una de las partes más remotas y menos estudiadas del Ártico, lo que la hace muy importante desde el punto de vista científico”.

Necesitamos desesperadamente datos científicos de esta región. Estudiar los fiordos, los glaciares, las capas de hielo, aportará tantos datos a la comunidad científica que la contribución habrá sido extremadamente positiva.

Lidiando con roca suelta, temperaturas bajo cero y tormentas, los científicos completaron una primera ascensión de una de las formaciones naturales más altas del planeta, una remota pared de roca de 1.143 metros. Este imponente contrafuerte de granito-gneis se eleva directamente sobre las aguas heladas del fiordo Nordvestfjord.

Nos salimos literalmente del mapa para llegar a esta pared”, indicó Honnold vía teléfono satelital desde el campamento base del equipo, refiriéndose a los mapas náuticos que el equipo había estado siguiendo, que no ofrecían detalles sobre la base donde se encuentra ­Ingmikortilaq. “Definitivamente es una de las primeras ascensiones más grandes que he hecho, y una de las más estresantes debido a lo peligrosa que era la escalada”, determinó.

Por su parte, Sevestre declaró que “durante esta expedición utilizamos un total de 15 técnicas de investigación diferentes para realizar un chequeo en una zona de Groenlandia que ha permanecido inexplorada”. Esas técnicas incluyeron la colocación de sensores de temperatura en los acantilados, el escaneo del interior de los glaciares con láseres 3D y el lanzamiento al fiordo de un flotador especial diseñado por la NASA que recogerá datos sobre la temperatura y la salinidad del océano durante los próximos dos años.