Ayer, mientras Máximo Kirchner volvía a encender una nueva mecha en la interna del frente gobernante, cuatro importantes funcionarios de los gobiernos nacional y provincial, más media docena de legisladores, desconocían lo que estaba pasaba en Lanús, donde el jefe de La Cámpora volvía a criticar al presidente Alberto Fernández y al ministro Martín Guzmán. 

"Me llamó Sergio (Massa) para que nos juntemos, la verdad que no sé qué pasó", dijo Rubén Eslaiman, uno de los operadores todo terreno del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación que vivió ayer cómo desde algún sector del gobierno le mandaban un mensaje directo por su alineamiento con el hijo de los dos presidentes. 

Entre mensajes y operaciones, dos ministros se alejan de la pelea entre CFK y AF

Es que trascendieron diálogos, jamás confirmados, entre Agustín Rossi con Florencio Randazzo en los que supuestamente le habrían ofrecido al actual diputado nacional de Consenso Federal ocupar el cargo que hoy tiene Alexis Guerrera como ministro de Transporte de la Nación, área que domina casi en exclusividad Massa y, en menor medida, Máximo Kirchner.

Otros dos que prefirieron el anonimato fueron mucho más despectivos. "Me tienen recontra re pod.... con estas cosas... Dale, es imposible trabajar así", empezó la charla y continuó: "¿cuál es la preocupación, perder las elecciones?, bueno, se pierden, pero no porque no hagamos nada. Hoy las perdemos porque nos estamos destruyendo". 

Las cartas ya están echadas en cuestiones personales. Y todo nació apenas surgió el Gobierno del Frente de Todos. Desde la extrema cercanía de Cristina Fernández de Kirchner no comprenden por qué motivo, antes de asumir, ya empezaban a recibir reportes de periodistas a los que, supuestamente, el presidente les decía cosas en contra de ella. "Eso nunca paró", dijo Máximo Kirchner en una última conversación con uno de sus pocos y habituales interlocutores. 

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Las relaciones personales tampoco ayudan. Por defender las posturas presidenciales o, para algunos, directamente porque no tiene la espesura en comparación con lo que maneja y conduce, La Cámpora ya no quiere saber más nada con Santiago Cafiero, a quien descalifican de todas las formas. 

Mientras en el kirchnerismo camporista todos hablan, y no les molesta decir públicamente lo que piensan o debaten anteriormente con la vice o su hijo, la defensa de Alberto Fernández debe quedar en la vocería de un gastado Aníbal Fernández y un siempre dispuesto Juan Zabaleta, aunque también toma nota que el resto parece preferir la comodidad del silencio. Ambos conocen muy bien el pensamiento de sus rivales internos.

"Hay cuestiones que debemos discutirlas en el vestuario... No tiene sentido debatir por discursos lo que cada uno piensa", dijo, algo fastidiado con sus socios, Zabaleta ayer a la noche en Animales Sueltos, donde aprovechó para mandar algunas indirectas. Por ejemplo, cuando dio su domicilio personal, en un barrio típico de Hurlingham, y no en uno privado como varios de sus pares y muy lejos de Recoleta o Puerto Madero

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La otra, cuando comentó que en Güemes 1034 siempre recibe pedidos de la gente y también cartas desde todos los lugares. "Le tengo que avisar a Wado (De Pedro) que me llegó una desde Mercedes... porque él es de ahí", comentó como si ese no fuera su hábitat cotidiano. El ministro del Interior fue el primero que amenazó con renunciar cuando el oficialismo perdió las PASO de 2021 y se inició la crisis interna.

Le desespera que el Frente de Todos, al cual "la gente le confió su suerte para conseguir trabajo y progresar, quede sin respuesta y sin estar a la altura de las circunstancias por las discusiones internas. Pongamos el tren en las vías", graficó.

Otro que sorprendió con su respuesta fue Leonardo Nardini, el ministro de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires, que ni sabía lo que había pasado en Lanús. "Estuve desde las 19.00 en una actividad con pastores cristianos que trabajan acá", en Malvinas Argentinas, la localidad de la que es intendente en uso de licencia. 

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"Tenemos que estar con nuestra gente, con quienes están trabajando en otros lugares pero para la comunidad, tenemos que seguir estando cerca, resolviendo los problemas, aportando nuestro granito de arena para que los que están trabajando para la gente desde otro lugar sientan que los tenemos en cuenta y los apoyamos", afirmó Nardini. 

En tanto, la vicepresidenta no puede entender cómo el presidente no tuvo la misma respuesta que obtuvo de Axel Kicillof apenas perdió las PASO del año pasado. En aquel momento, el gobernador viajó hasta Santa Cruz y le intervino el Gobierno. Nombró a Martín Insaurralde como su jefe de Gabinete, a pesar del pedido - ruego para que dejara, en ese cargo, a su amigo Carlos Bianco

Esos cambios ya habían sido reclamados por Máximo Kirchner, aunque con menos efervescencia dialéctica como hace ahora sobre Fernández. La derrota activó los cambios en Provincia pero no cambiaron muchas cosas en la Nación. Entonces, ahora, con el acompañamiento silencioso de Massa, también está proponiendo una mesa de conducción del Gobierno donde todo pase por ahí y también el presidente quede casi como un ilustre sin poder. 

"Tenemos que seguir trabajando, haciendo un doble esfuerzo para solucionarle los problemas a la gente", aseguran Zabaleta y Nardini, intendentes que en más de una oportunidad estuvieron del lado opuesto de la mesa de discusión interna en la mesa de la Primera Sección Electoral, zona norte y oeste del Conurbano bonaerense. Fuente: mdzol.com